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miércoles, 11 de julio de 2012

FIN DEL BLOG

Han pasado casi dos meses desde que regresé de esta gran aventura y para dar por finalizado mi blog (con gran tristeza) voy a resumir un poco los destinos por los que dejé mis huellas y las emociones que sentí con los enlaces de las principales páginas para que sea más sencillo acceder a ellas.

Ko Phi Phi, Tailandia.

TAILANDIA:

Como estaba planificado y después de varios meses de preparativos, motivaciones, vacunas y nervios, comencé el viaje en Tailandia, llegué a Bangkok un poco perdida y muy emocionada. Al principio sentí que me quedaba un poco grande ésto de viajar sóla sin nada organizado, pero pronto me desenvolví cómo si fuera una experta. Es muy fácil encontrar transportes, guetshouses, restaurantes, y mucha gente en la misma situación. Bangkok es una grandísima urbe con mil contrastes y locuras que me encantó y me flipó!! Todo lo que pueda pasar allí es posible y Khao San Road es la mejor zona para descubrirlo. Con sus cientos de alojamientos, tiendas, bares, terrazas..... y mucho más, Khao San Road se convierte en el centro mochilero por excelencia, imprescindible!!! Pero imprescindible también es perderse por las callejuelas del barrio chino y relajarse en el Lumphini park. De Bangkok a Kanchanaburi en un par de horitas de furgo-taxi para contemplar el famoso "puente sobre el río Kwai", dormir varios días en una cabañita sobre el río y admirar la increible belleza de las cascadas color turquesa del Erawan Park. De Kanchanaburi y después de horas y horas de viaje en tren, furgo-taxi y demás llego por fín al sur!! Ya estoy en Railay cerquita de Krabi donde me alojé en una chabola en la playa Ton Sai y pasé unos días preciosos y muy intensos, visité todo Railay que bien merece la pena, admiré las increibles puestas de sol, conocí a unos cuantos españoles vecinos de mi choza y a una parejita de vascos muy majos, pasé las noches en los chiringuitos de la playa y los días de excursión. Desde Ton Sai visité las paradisíacas islas Ko Phi Phi donde el agua es tan turquesa que duele mirarla. Llegó la hora de partir después de más de una semana y un barco me llevó a Ko Lanta, una isla vecina en el mar de Andamán que recorrí de arriba a abajo en un ciclomotor de alquiler, pasé varios días allí frente al mar y decidí poner la huella en mi piel con un tatuaje que me hicieron al estilo tradicional con no más que una caña de bambú, unos tintes y muchísima maña y arte. Abandoné el sur casi con lágimas en los ojos para pasar más de 30 horas de viaje en bus y tren hasta llegar al norte de Tailandia, exactamente a Chiang Mai. Otra gran ciudad con un animado mercado nocturno, allí alquilé una moto para visitar unas cascadas y el tiger kingdom dónde con gran respeto me fotografié tocando y besando a los tigres más pequeños y a los más grandes! Pero si algo fué lo que me hizo pasar en Chiang Mai más de una semana fue el curso de masaje tradicional tailandés que allí recibí, me formé en una prestigiosa academia con una profesora particular en un curso intensivo. Contentísima, mandé mi nuevo diploma y un montón de ropa típica de aquellos lares en una caja a España y con las mismas me acerqué a la frontera con Laos. Conclusiones: Tailandia me pareció un país de ensueño y un mes allí se hizo cortísimo, volveré!!!!

Cascadas Tat Kuang Si, Laos

LAOS:

Crucé el río Mekong que separa la frontera de Tailandia (en Chiang Khong) con la de Laos (en Huay Xai). Hice la travesía de dos días en barco para llegar a Luang Prabang en un barco animadísimo donde conocí a muchísima gente que después fuí encontrandome en todo el recorrido por Laos. Llegamos a Luang Prabang donde estuve varios días paseando por su mercado nocturno, visitando sus templos y trasnochando con mis compis del barco... pero además visité unas cascadas preciosas de aguas turquesas muy parecidas a las del Erawan Park e incluso más bonitas, más salvajes y menos turísticas. Abrochensé los cinturones qe vienen curvas!! Para el recorrido de Luang Prabang a Vang Vieng es imprescindible unas buenas pastillas para el mareo, ahí queda eso, luego no digan que no lo advertí! En Vang Vieng pasé unos días muy divertidos que compartí con mis nuevas compis de viaje dos italianas y una brasileña, bebimos hasta la saciedad en el tubing dónde lo pasé como una enana tirandome por todos los toboganes al río y demás inventos que no había visto en mi vida con mucha música y más alcohol, pero en Vang Vieng no sólo existe el tubing, también hicimos una excursión muy chula en bicicleta a para explorar una cueva y después relajarnos con unos baños en un lago de agua azul turquesa, los alrededores de Vang Vieng tienen mucho que ofrecer. De Vang Vieng a Tha Khaek (con trasbordo de autobús en Vientiane). En Tha Khaek alquilé una moto con una rusa con la que pasé 4 días de ruta por el "Loop" un circuito con varias visitas obligadas entre ellas la cueva fluvial de 7 kilometros que recorrimos en una barquita, vivimos al más puro estilo laosiano durmiendo con una familia en su casa (lo que viene siendo el "home stay") y paramos dos noches en el sabaidee guesthouse donde su dueño nos llevó de pesca y de barbacoa a una islita en medio de un lago, fueron unos días fantásticos. Próxima parada y otras 15 o 20 horas de autobús hasta Don Det o 4 Thousand Islands, un gueto mochilero donde me reencontré con mis compis de Van Vieng y pasamos unos días muy tranquilas en nuestras hamacas y dando chapuzones en una pequeña playita. También hice un recorrido en kayak para visitar unas cascadas en su lado más salvaje, pisamos Camboya donde comimos un suculento picnic y vimos los curiosos delfines que habitan en esta parte del río. Con mucha pena me despedí de mis compis para marchar cada una hacia un país diferente pero antes pasé unos días en Tat Lo, un pueblito que no abarca más de una calle con 6 o 7 guesthouses pero con un encanto difícil de definir. Levantarme con el canto del gallo y pasar la mañana bañandome en las cascadas que hay en la misma calle, presenciar el gran festival del búfalo, recorrer en moto la meseta de Bolaven la central laosiana del café pero además con preciosas cascadas y muchísima vegetación y pasar las noches rodeada de mochileros jugando a las cartas o bebiendo beerlao en las orillas del río.... Tat Lo fue uno de los lugares más mágicos y que con más cariño recuerdo de todo el viaje. Desde allí me dirigí a la frontera con Vietnam. Conclusiones: Hé de recalcar que Laos es uno de los países que más me ha gustado y sorprendido, con tanta aventura y naturaleza, tan rural, rincones tan preciosos, sus gentes tan tranquilas, amables y cercanas siempre dispuestas a ayudar y a conversar.
Campos de arroz, Vietnam.

VIETNAM:

El cambio con Vietnam fue como del día a la noche. Vietnam es un país muy desarrollado pese a la dichosa guerra que tuvo lugar allí no hace tantos años. Llegué a Ho Chi Minh-Saigon, una enorme metrópolis de la que hé de destacar el museo de la guerra de Vietnam (vayan con el estómago vacío, las imágenes expuestas son muy muy duras). Un slipper bus me llevó hasta Nha Trang, vuelta a la playa! Lo más destacable es la isla que hay frente a la ciudad "Vinpearl" a la cuál se accede en el teleférico más largo sobre el mar de Asia. Aquello es como un gran parque temático con parque acuático, aquarium, parque de atracciones... y una playa con la arena más blanca y resplandeciente que ví en mi vida!! En Nha Trang también me divertí muchísimo en la excursión "party-boat" visitando varias islas, haciendo snorquel y todo ello ambientado con música a todo volumen y bastante alcohol. Próxima parada Hoi An, quizás el pueblo con más encanto de Vietnam, por la noche pasear por sus calles es una delicia con sus farolillos de colores y su riqueza gastronómica (imprescindible probar la rosa blanca o "white rose" ummmmm deliciosa!!). A tan sólo 5 kilómetros se puede disfrutar de una enorme playa desierta de arena dorada con algún chiringuito playero. Excursión en moto con mi nueva compi italiana a Danang imprescindible recorrer las montañas de mármol en los alrededores de ésta población y ver sus playas con esas barquitas redondas tan peculiares y, ya que estamos, subir hasta una enorme escultura sagrada que vigila la ciudad desde la montaña. El autobús nos dejó en Hue por unas horas dónde decidimos pasear en ciclotaxi por la ciudadela imperial. Al llegar a Hanoi me dí cuenta de que el clima había cambiado bastante, hacía fresquete. Me alojé en una cama en un pasillo compartido de un guesthouse al norte del lago (en la zona mochilera) y lo primero que hice fue buscar el consulado de la India y tramitar mi visado. En los 7 días siguientes (necesarios para la tramitación) me perdí en las montañas de Sapa. Hasta allí llegué en tren nocturno con literas. Sapa es otro de los pueblos con más encanto de Vietnam, allí existen etnias minoritarias con unos atuendos muy singulares... Sapa es un buen sitio para comprar ropa y calzado de montaña y algo que no olvidaré nunca es la experiencia de pasar dos días con Mee durmiendo con su familia en su aldea al más puro estilo primivivo!! (todo relatado en el blog). Un día de viaje muy cansado para volver a Hanoi, recoger mi pasaporte en la embajada, comprar una lonely planet de India fotocopiada (baratísima!) y coger un autobús local para ir a la isla de Cat Ba en el corazón de la bahía de Halong. Contraté la excursión a la Bahía de Halong (una de las maravillas del mundo) muchísimo más barato de lo que ofertan en Hanoy y pasé el día navegando por sus aguas y entre sus cientos o miles de islotes, visitamos 2 cuevas y dimos una vuelta en kayak (cuidado al entrar en una cueva con el kayak!!) Aproveché mis días en Cat Ba alquilando una moto visitando varias cuevas y el parque nacional y para finalizar los días presencié el mayor festival de la isla donde conocí a varias chicas vietnamitas con las que bailé y bebí hasta que el cuerpo no dio para más. Volví a Hanoy por tercera vez para pasar una noche y coger mi vuelo al día siguiente rumbo Bangkok!! Conclusiones: Vietnam es un país muy chulo para visitar pero en mi estancia allí pasé momentos muy delicados con los dichosos vietnamitas, muy poco amigables, con mucha falta de hábla inglesa y algunos con muy poca vergüenza poca simpatía y mucha caradura. La bahía de Halong tampoco me impresionó tanto como siempre pensé y en general Vietnam al ser un país de turistas y no de mochileros, desgraciadamente me decepcionó un poco.
En Bangkok pasé sólamente una noche, después de pensarlo bastante decidí salir del aeropuerto y pasar la noche en Khao San Road aunque sólo fuese para comer un delicioso pad thai y beber una cerveza shinga pero para mi sorpresa me reencontré con mis compis italianas de Laos!! Ya os advertí que en Bangkok todo es posible!! Trasnoché con ellas y después de dormir apenas 2 o 3 horas cogí mi vuelo a la India!!

coloridos saris, India.

INDIA:

Llegué a Calcuta y de golpe y porrazo me cambió toda mi perspectiva del viaje y de pasarlo bien... a los 10 minutos de desembarcar del avión ya me estaba arrepintiendo de éste destino y pensé por qué no me quedaría en el sudeste... en sus playas... en Tailandia con su gente tan amable... pero ya estaba allí, en India y tenía que acarrear con las consecuencias. Pase un par de días en Calcuta y visité el Victoria Memorial. Calcuta fue un shock, tan sucio, tan pobre, oleadas de gente que no paraban de mirarme sin disimulo, gente durmiendo en la calle, ratas, cerdos, cuervos, un edor espantoso, un tráfico horrible, pitidos y más pitidos... Viajé en tren hasta las montañas del norte a Darjeeling, poco a poco fui acostumbrandome a aquel cáos y los días en ésta ciudad los pasé enferma (lo más común al llegar a India una horrible y molesta indigestión) Pése a mi estado visité el zoo de la localidad y paseé por sus mercados. A los seis días (y después de tomar antibióticos) empecé a encontrarme mejor y puse rumbo a Nepal.


Himalayas, Nepal.

NEPAL:

Entré a Nepal desde la frontera de Panitaki hasta dónde me costó llegar Dios y ayuda... Crucé un largo puente que separaban las dos fronteras caminando bajo la lluvia y cargada con mis mochilas. En la frontera comí algo y cogí un autobús local dirección a Kathmandu. La capital de Nepal y, rodeada de grandes montañas, es una gran ciudad repleta de tiendas, alojamientos, restaurantes.... Hice una excursión a Nagarkot hasta donde llegué en dos autobuses locales. Nagarkot es un tranquilo pueblito de montaña que bien merece quedarse unos cuantos días, las vistas de los Himalayas incluyendo el Everest son magníficas y, dicen, el amanecer es realmente estectacular. En Katmandú coincidió el fín de año nepalí que celebré con todos los inquilinos del guest house y con sus trabajadores fue una noche muy especial. Después de tres días y con un problema de fondos... abandoné Katmandú para llegar a Pokhara en el viaje más horrible de toda ésta aventura. En Pokhara me "alojé" en un orfanato dónde me ofrecí de voluntaria a cambio de comida y una cama, pasé 8 días allí con aquellos niños que siempre recordaré con cariño. Aproveché para hacer un par de excursiones por los alrededores de Pokhara, una tarde subí a la "stupa" con unos españoles cruzando el lago en una barquita y una mañana fui andando hasta una cascada y una cueva que hay a los alrededores. En el orfanato ayudaba en la cocina y jugaba y daba clases de refuerzo a los niños. Despúes de aquellos bonitos días la despedida fue triste y emotiva. Acabado mi visado en Nepal (por 15 días) volví a India. Conclusiones: Nepal es un país lleno de aventura, los nepalíes son muy simpáticos y me gustaría volver para realizar alguno de los trekkings más famosos del país y que por desgracia no pude realizar.
Maravilloso Taj Mahal, India.

VUELTA A INDIA:

Agotada por las intensas semanas en las que no me dí tregua a parar decidí no visitar lo más importante de India e ir directamente a un pueblito tranquilo y lejano para relajarme y descansar... pero en el autobús de Nepal a India conocí a un chico suizo que iba a visitar Varanasi y Agra y decidí ir con él. No pude permitir perderme las ciudades más importantes de India!!! Así pues visité Varanasi con su magia, Agra con su maravilloso Taj Mahal y Khajuraho con sus templos del Kamasutra. Durante éste tiempo empecé a ver la esencia de la India, y es que para adaptarse a éste país es necesario más tiempo que a los demás que visité. Ahora sí, después de otro larguísimo viaje llegó el momento de relajarse en Rishikesh donde pasé 10 bonitos días y aproveché para sacar un nuevo diploma, hice un curso de "reiki". Me inicié en la meditación y me bañé en las playas fluviales del sagrado río Ganges. Marché con pena y muchos nuevos conocimientos a Pushkar en la región de Rajastán. Un calorazo insufrible en éstas fechas pero un poco más llevadero en la piscina del guesthouse. Conocí varios españoles y argentinos con los que compartí mis últimos días de aventura, visitando el desierto de Thar, paseando por las callejuelas de Pushkar, contemplando su gran lago y comprando mucha ropita muy chula de la que todavía me queda algo (interesados/as contacten conmigo!!). El último día lo pasé en la capital New Delhi desde dónde saldría mi vuelo de vuelta a España a la mañana siguiente y dónde visité el bonito templo de Loto, la famosa Connaught Place e hice las últimas compras y los últimos tatuajes!! Conclusiones: India no deja indiferente a nadie y requiere un proceso de adaptación diferente a otros países pero una vez que se encuentra su esencia es un país con una riqueza espiritual y cultural increible y los indios nos dan unas lecciones de aprendizaje para la vida que recordaré para siempre.

VUELTA A CASA:

Y así, después de 4 meses, volví a casa y la aventura llegó su fín, increible poder vivir una experiencia tan intensa que me ha proporcionado tantas cosas, entre ellas: cultura, mayor dominio del inglés, riqueza espiritual, calma y una visión mucho más amplia del mundo y de la vida.

AGRADECIMIENTOS:

Muchísimas gracias a todos los que siguieron ésta aventura y a los que la seguirán, a todos los lectores, visitantes y a todos los viajeros y lugareños que encontré en el camino pero gracias también a ésta situación económica y política en la que nos encontramos y por la cuál no pude acceder a un trabajo estable, gracias a ellos he podido hacer éste viaje y no sentir las limitaciones, ataduras y cadenas en las que vivimos desgraciadamente la mayor parte de la sociedad. Al fín y al cabo, lo que hagamos, disfrutemos, viajemos y vivamos es lo que nos llevaremos con nosotros para siempre.







Espero que pueda dejar muy pronto mis huellas... quién sabe por cuál rinconcito del mundo!!!













7 comentarios:

  1. Un abrazo guapa, esperaremos al proximo.
    Manu.

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  2. Muchas gracias. Ojalá, yo también quiero que haya otro!
    Un abrazo Manu!

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  3. Peazo de viaje, di que sí! Al final te leí, aunque todavía no entero! Y lo mejor es que esto abre el apetito, a por más como éste!

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  4. muchas gracias k_lero!!
    mi casa también es redonda sabes?
    ;) 1 abrazo!!

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  5. Erika.. he leido la totalidad de tu blog...primero es impresionante tu coraje, fortaleza y fuerza de voluntad...realizaste el viaje que siempre he soñado y de la forma que también lo he soñado pero que no he hecho.... tu relato me ha servido también para extraer ideas ya que en enero voy a India en solitario de esta forma... muchas gracias por todo...desde Viña del Mar Chile, Enrique

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Enrique!
      Que bien! por fín te animas a viajar, espero que India no te deje indiferente, bueno, estoy segura de ello ;)
      Yo estaré en Enero por alguna parte del sudeste asiático, ya puedes empezar a seguir el nuevo blog que acabo de comenzar!
      Empiezo nueva aventura el 4 de Noviembre, te envío la dirección para que podamos seguir en contacto y si necesitas cualquier cosa estaré encantada de poder ayudarte, saludos y buenos viajes!!
      http://traslahuelladeoriente2.blogspot.com.es/

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  6. Muchas gracias por compartir información muy atractiva.

    https://www.vivaindia.es/

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